A mí el diseño del anterior Skoda Yeti me gustaba, lo encontraba como mínimo simpático y original. Pero parece que Skoda ha querido esta nueva versión de su SUV Compacto sacrificar su personal estilo para que guste a más gente. El frontal del nuevo YETI, lo único que cambia considerablemente en esta nueva versión, adopta las lineas ya vistas en las últimas creaciones de la marca el como el Rapid o el Spaceback.

Para esta prueba Skoda nos ha cedido un Yeti Tdi 140 cv 4WD. Tengo que admitir que yo ya hace tiempo que me he perdido entre tantos Suv s, Cross-Over, MPV s, etc. Mi suerte es que al menos puedo disfrutar de los diferentes modelos una semana e intentar sacar conclusiones sobre a quién puede satisfacer cada modelo en concreto más allá de las siglas.

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De entrada parece claro que el Yeti con sus 4,23 mts de largo es un vehículo compacto, tradicionalmente vehículos que ofrecen una buena movilidad tanto en ciudad como en carretera abierta y puedo adelantar que cumple en los dos ámbitos. En su interior el YETI nos ofrece un espacio interior digno de un pequeño monovolumen y con un modularidad destacable.  Su vestimenta es de Todo Terreno, además en este caso equipa la tracción 4×4 Haldex de 5ª generación que nos ha sorprendido y mucho en sus prestaciones Off-Road, además, gracias a su buena cota de altura libre al suelo, permite hacer incursiones por pistas realmente rotas,  sin sufrir por los bajos. Y para moverlo todo un motor 2.0 Tdi de 140 Cv que mueve al Skoda YETI por cualquier pista, carretera o autopista de forma más que solvente.  Vaya, parece que no le faltarán argumentos para satisfacer a un buen número de clientes potenciales.

Al ponernos en marcha y hacer los primeros kilómetros por ciudad agradecemos las grandes superficies acristaladas de los laterales, conjugadas con la posición de conducción más elevada del habitual que en un turismo ya sus formas tanto cuadradas, se domina perfectamente todos los contornos del coche .

La dotación de equipamiento del acabado Ambition es más que correcta: Volante y cambio en cuero, climatizador bizona, ordenador de viaje, ESP desconectable, llantas de 17 “y multitud de pequeños espacios para dejar mil y un objetos nos han regalado un buen recorrido. El interior rediseñado en el penúltimo re-styling resulta agradable y bien presentado, quizás un poco demasiado sobrio pero es de buena factura. Si optamos además por el gran techo de cristal panorámico opcional que monta nuestra unidad, el espacio interior resulta muy agradable.

La practicidad y el confort no es exclusivo de las plazas delanteras. Los pasajeros que se sientan detrás quedan dos centímetros por encima de sus acompañantes delantera. Esto crea un “efecto grada” como en el cine. La versatilidad del Yeti aumenta gracias al concepto VarioFlex. Los tres asientos se pueden abatir o retirar de forma individual, y los laterales se pueden desplazar hacia delante o hacia atrás, e incluso hacia el interior si se quita la unidad central. Esto convierte al Yeti en un cuatro plazas, pero incrementa el espacio en la parte posterior hasta el de una clase ejecutiva.

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En su configuración “normal” el maletero de Yeti tiene una capacidad destacable de 400 litros. Pero si retiramos los asientos traseros, el maletero alcanza los 1.760 litros. Llegados a este punto seguro que nos reconciliamos con su aspecto de furgoneta (quien piense que lo tiene). En el maletero además encontramos una cubierta de maletas, anillas de anclaje, y redes para asegurar la carga.

Al volante las primeras sensaciones son de llevar un coche “normal”. El tdi 2.0 de 140 cv  es de funcionamiento muy suave y tiene suficientes bajos como para mover con suavidad el Yeti. Al salir a carretera abierta, comprobamos el buen funcionamiento de las suspensiones. El punto de equilibrio encontrado en los amortiguadores muy acertado, aunque queda claro que hay un fuerte compromiso con el confort, filtra de maravilla las irregularidades del asfalto, cuando la carretera se torna revirada no balancea tanto como sería de esperar dada la su altura.

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La dirección es muy precisa, equipado con llantas de 17″ y neumáticos de 225 de anchura y perfil 45, su trazada es siempre predictible. El comportamiento es más bueno del que cabria esperar viendo su altura y el gran recorrido de sus suspensiones. Sin duda la adopción de una suspensión trasera multibrazo, de la que no todos sus primos del grupo VAG pueden lucir, es en gran parte la responsable de este gran comportamiento.

Hablar del rendimiento del archi-conocido motor 2.0 tdi del grupo Vag, de sus excelentes prestaciones y bajos consumos, me parece que ya no es necesario.

El fin de semana podremos vestirnos de Coronel Tapioca y dejar que el Yeti nos aleje del asfalto, como hemos dicho antes en esta versión Outdoor disponemos de la última generación, la quinta, del sistema de tracción total Haldex. Como hemos avanzado sus prestaciones en Off-Road son sorprendentes. Nos hemos adentrado en pistas y afrontado obstáculos que quedan muy lejos del 90% del usuario tipo de un SUV.

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Sin duda el éxito de tan buen comportamiento fuera del asfalto reside en , el diferencial de acoplamiento viscoso Haldex de quinta generación que es más rápido y más eficaz que nunca, su gestión del reparto del par entre los dos ejes es ahora mucho más rápido y permite un trabajo mucho más eficaz de la tracción total. El resto de las ayudas a la conducción, como el control de descenso cumple su cometido perfectamente.

Llega la hora de volver el Yeti. Me ha quedado muy claro de que es capaz y convencido con sus muchas virtudes. Es un compacto, es un monovolumen, y además tiene unas capacidades fuera del asfalto destacables. Además funciona muy bien. Como ocurre con muchos de los coches del grupo VAG no destaca en nada concreto pero todo lo que hace lo hace bien. Es una muy buena opción para mucha gente, tanto para quien sabe exactamente lo que quiere como para indecisos que lo querrían todo. Su polivalencia es su mejor virtud
FServet