El Seat Toledo puede parecer un coche más, pero no lo es. Es de aquellos coches sinceros, sin pretensiones, que no esconden nada, son lo que son, ni más ni menos. Hay coches que presumen de deportividad y luego nada de nada, otros presumen de ser coches familiares y luego apenas caben 4 pasajeros y algo de equipaje. El Toledo en cambio no presume de nada que no pueda ofrecernos. Nos lo presentan como un coche con buen maletero y una buena habitabilidad, y así es, ni más ni menos.

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Reviviendo el pasado

El primer Seat Toledo apareció en 1991 como sustituto del Málaga. Tanto esta primera generación como la segunda aparecida en 1998 fueron un éxito de ventas. Pero no tuvo el mismo éxito la tercera generación aparecida en 2004. ¿El motivo? Posiblemente no hay que cambiar una receta que funciona y parece ser que la decisión de Seat de pasar de un vehículo tres volúmenes a un híbrido entre familiar y monovolumen no fue una buena idea. En 2009 el Seat Toledo de 3ª generación se dejó de fabricar ya que su existencia, con el Altea XL también en el mercado, no tenía ya sentido. Fue entonces cuando llegó el Exeo, un vehículo que recuperaba el espíritu del primer y segundo Toledo pero no su nombre. Posiblemente la herencia Audi del Exeo hizo que los dirigentes de Seat quisieran darle un aura más lujosa y no continuar con el nombre Toledo. Pero los éxitos de ventas de los dos primeros Toledo siempre ha sido un bonito recuerdo para la marca y por eso en 2012, 3 años después de su desaparición, decidió revivir el nombre Toledo.

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Buscando en casa

Una vez la decisión de recuperar el Toledo estaba tomada, lo más fácil y económico era buscar en casa (Grupo VAG) un modelo que cumpliera las características que siempre había tenido el Toledo, una buena habitabilidad y un gran maletero. Skoda acababa de presentar el modelo Rapid (curiosamente también recuperando un nombre mítico de la marca) y era el modelo perfecto. Unos cambios estéticos mínimos y ya teníamos el nuevo Toledo de vuelta.

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A primera vista uno ya se da cuenta que el nuevo Toledo está a medio camino en tamaño entre los antiguos Toledos y los antiguos Córdoba. En su diseño encontramos rasgos vistos en otros modelos de la marca, como las líneas angulosas de los faros delanteros o de las ópticas traseras. La parrilla trapezoidal también es propia de la marca. La parte trasera está un poco más elevada y gracias a ello el nuevo Toledo puede ofrecer unas magníficas cotas interiores tanto para los pasajeros traseros como para el equipaje. La versión de prueba era el acabado Style, el más lujoso, que nos ofrece en el exterior los faros antiniebla, los retrovisores exteriores eléctricos y calefactables, las manetas y los retrovisores en color carrocería o las llantas de aleación de 16”. Pero esta unidad lleva opcionalmente llantas “Dynamic” de 17”, sensores de aparcamiento traseros y cristales oscuros en las ventanillas traseras.

Habitabilidad

El interior es bastante atractivo, al menos a la vista. Lógicamente es idéntico al del Skoda Rapid, salvo por algunos detalles como el volante. Bien es cierto que tiene un diseño un tanto frio pero está bien acabado. Otra cosa son los materiales empleados, a parte del volante y el pomo de cambio que son en piel en esta versión Style, el resto del interior está plagado de plásticos duros que nos dan una idea de la voluntad de ofrecer un vehículo a buen precio. El interior beige de esta unidad aporta mucha luminosidad al interior y hasta cierto toque de distinción, pero habrá que tener más cuidado ya que en este color se ven mucho las manchas. Esta unidad viene también equipada con un navegador más completo con pantalla táctil (836€). Su manejo es fácil pero su pantalla es algo pequeña y está mal ubicada, demasiado bajo. Por suerte contamos con indicadores en el cuadro de mandos que hacen que no tengamos que desviar tanto la mirada. Criticable también son las indicaciones de voz ya que estas no se superponen a lo que escuchemos por la radio y a no ser que subamos el volumen al máximo y llevemos la música muy baja, no las escucharemos.

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Una vez ya en las plazas traseras todo son elogios. Sus dimensiones tanto para la cabeza como sobre todo para las piernas son fenomenales. Aunque el conductor mida más de 1,80m, nunca tirará el asiento hacia atrás lo suficiente como para molestar al acompañante. Su anchura es otra cosa ya que con apenas 1.706mm no puede presumir de mucho espacio en este punto. Atrás dos personas viajaran de cine, tres también, pero con algo menos de espacio para los brazos.

Un maletero inmenso

Junto a sus amplias plazas traseras, su maletero es su gran baza. Nada más y nada menos que 550 litros de capacidad, unas cifras más propias de un coche familiar o de un monovolumen. Para que os hagáis una idea, el Leon ST familiar tiene un maletero de 587 litros, apenas 37 litros más, pero con los asientos traseros abatidos, el Toledo le gana con una capacidad total de 1.490 litros contra 1.470 litros. Y lo mejor de todo es su acceso, muy amplio, gracias a su portón trasero inmenso. Sus formas interiores también ayudan.

En marcha

El motor 1.4 TSi es el más potente de la gama y entrega 122cv. En conducción normal, tal como está previsto su uso, el motor se muestra suave y disponible en todo momento. Esta sensación de suavidad y confort se acentúa gracias a la caja de cambios DSG de 7 marchas, la única transmisión disponible en este motor. Si aumentamos el ritmo y buscamos sacar algo más del motor, este responde bien, teniendo en cuenta la cilindrada y potencia del coche, pero eso sí, se muestra algo ruidoso. Y este ruido se  traduce en un consumo importante que hace que el nuevo Toledo con motor TSI no brille en este aspecto. Por suerte el consumo mejora en conducción tranquila y familiar.

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La caja DSG es la única caja disponible para esta versión ya que no está disponible con caja manual. Con ella deberemos habituarnos al tacto del acelerador. Su funcionamiento es un poco, todo o nada. Desde parado si lo presionamos como hacemos normalmente la respuesta es muy contundente y resulta muy incómodo al arrancar la marcha e incluso peligroso al aparcar marcha atrás ya que a poco que presionemos el coche coge mucha velocidad. Pero en general, debido a la filosofía tranquila del Toledo, la caja DSG se muestra agradable y suave. Si hablamos de sus suspensiones, estás responden muy bien sobre asfalto en buen estado aunque en los baches pronunciados o en zonas de mal asfalto se ven más comprometidas.

El precio base del Toledo 1.4 TSI Style es de 22.740€, aunque esta unidad de prueba con todos los extras que lleva alcanza un precio de 24.734€. El precio es un poco inferior al del Skoda Rapid pero aun así es un poco alto. El Toledo nos ofrece mucho, pero flirtear con los 25.000€ quizás sea demasiado aunque bien es cierto que no tiene rival en el mercado que tenga sus cualidades.

Lo mejor: Habitabilidad plazas traseras, dimensiones del maletero y caja DSG.

Lo peor: Precio elevado, rumorosidad del motor a altas revoluciones y plásticos duros del salpicadero.