Estos días Volkswagen ha presentado el nuevo Scirocco GTS en el Salón de Shangai. Las siglas GTS no son nuevas en el universo Volkswagen, puesto que ya lucieron hace casi treinta años en el primer Scirocco de la historia de la marca de la Baja Sajonia.
El Scirocco GTS de 2015 nace para llenar el vacío que habría entre los modelos de producción “normales” y el fabuloso Scirocco R que pudimos probar hace apenas unas pocas semanas. El GTS sería el equivalente a las siglas GTI de su hermano mayor de gama, el Volkswagen Golf.
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Una mecánica ya conocida

De hecho, bajo el capó del cupé de Wolfsburg se aloja el mismo bloque motor TSI (gasolina) de dos litros de cilindrada turbo e inyección directa erogar una potencia de 220 caballos (a lo menos sesenta menos que la versión “R”).

El GTS homologa un consumo mixto de 6’4 litros a los 100 kilómetros, y el cliente puede escoger si prefiere acompañar el potente 2.0 TSI con un cambio manual o el vanagloriado DSG de seis velocidades.

Lo que no varía paso en este nuevo modelo es la plataforma sobre la que está construido, que a igual que el resto de gama Scirocco se basa sobre el bastidor y la plataforma desarrollada por el Golfo MK5 del año 2004. Una plataforma que ya tiene diez años, pero que sigue a la orden del día gracias sobre todo a un chasis espectacular que permite un dinamismo sorprendente.
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Una estética aún más radical

A estas alturas todos sabemos que el Scirocco es un vehículo profundamente pasional. El nuevo GTS se convierte en el más radical, deportivo y juvenil de la gama. De hecho, el GTS incorpora el paquete R-Line de serie, que incluye el frontal R con las luces antiniebla integradas y los spoilers y entradas de aire integradas en el frontal, un difusor especial o los faldones laterales. El GTS incorpora también unas llantas de dieciocho pulgadas “Norwich” de serie (opcionalmente se pueden pedir unas de diecinueve pulgadas) y pinzas de freno pintadas en color rojo.

Los interiores beben del libro de estilo de los GTI, con acabados negros acabadas con costuras de hilo rojo y la palanca del cambio terminada en forma de pelota de golf.
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Pero lo que hace realmente diferente a este GTS son las dos bandas gruesas que recorren el capó, el techo y la puerta trasera, y que quieren rendir homenaje a la estética del Scirocco GTS de 1982, que llevaba bandas a los laterales. La carrocería se puede elegir en seis colores, siempre asociadas a las franjas que enfatizan la personalidad de este GTS.